De nuevo.
De nuevo. De nuevo, delante de la puerta, solo. Tomo el pomo, cabizbajo, ¿cómo no? Espero que al otro lado estés, Para que, como siempre, me salves. De nuevo, sólo queda calígine, Nadie aguarda ya compadeciente. Únicamente sombras, espectros. Especialmente bellas, pulcros. De nuevo, ya no hay luz, La Luna cesó su rielar En tu mirada ojiprieta. Solos tú y yo, mi cruz. ¿Seguías entre las sombras? Ya lo sé, siempre estarás. ¿Te fuiste a geas lejanas? Ya lo sé, nunca te vas. Demonio omnisciente, Maldito subconsciente, Agonía incesante. Eternamente presente.